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A no ser que vivas en un lugar donde el invierno signifique nieve y más nieve, usar la bici en la época más fría del año no solo es recomendable, sino que te hará mantener el ritmo de entreno de cara al año siguiente. Para poder entrenar en las mejores condiciones no solo tú tienes que estar equipado, sino también tu bici. Te detallamos los mejores trucos para que el frío no congele tus pedaladas.

El invierno es la época del año en la que muchos de nosotros combinamos los entrenos en bicicleta con el gimnasio, el rodillo u otro tipo de actividades indoor. Sin duda todas son bienvenidas de cara a preparar el año que viene, pero si no quieres dejar de pedalear en el exterior por mucho frío que haga, desde ROTOR queremos darte unos pequeños consejos para cuidar tu bici bajo el frío más intenso.

1.Neumáticos de invierno

¿Por qué no? Usar unos neumáticos más adecuados para el agua y las malas condiciones del asfalto te evitarán muchos sustos, sobre todo en la bici de carretera. Si además eres de los que aún usan neumáticos de 23mm, estaría bien que en invierno te pasaras a un 25mm o incluso 28mm (si te cabe en horquilla y cuadro) con un poco de dibujo para drenar mejor el agua y tener mayor agarre. Del mismo modo que en los neumáticos que usas en verano, las presiones adecuadas son imprescindibles para que tengamos una buena superficie de contacto con el asfalto. Si usas la bici de montaña y sales en zonas que son propensas a embarrarse por las lluvias o la nieve, un neumático específico de agua y barro, hará que este no se acumule en los neumáticos y tengas mejor agarre en las zonas más resbaladizas.

2.La transmisión siempre engrasada

El frío es especialmente agresivo con todos los elementos de las transmisiones. En Rotor siempre os recomendamos limpiar la transmisión al completo después de cada salida (casete, cadena, cambio y plato/os) pero en invierno esto debe de hacerse con más cuidado y frecuencia, sobre todo si llueve mucho o si sales con zonas con mucho barro. Además de usar un buen desengrasante y un cepillo para eliminar las partículas de tierra que se quedan en todos los rincones de la transmisión, es importante que el aceite que uses para la cadena y otros elementos móviles sea de una densidad mayor que aguante más tiempo. Estos aceites ayudan a que el mismo se mantenga durante más tiempo aunque haya mucha lluvia o barro. Independientemente del aceite que uses, deberás de limpiar mejor y más a menudo la transmisión y aplicar más aceite sobre todo en la cadena, del que aplicas habitualmente en otras estaciones del año.

3.Dirección y pedalier siempre con grasa

Hoy en día en la que casi el 100% de modelos nuevos de carretera y montaña vienen con direcciones integradas (sin cazoletas externas y rodamientos directos sobre el cuadro), vemos como los rodamientos de la dirección son muy propensos a ensuciarse de tierra y agua sobre todo el inferior del tubo de dirección. En invierno la cosa se multiplica, ya que hay mucho más agua sobre el asfalto y mucha más tierra y barro en la montaña. La horquilla recibe mucha de esa agua y barro, con lo que en época de invierno conviene limpiar los rodamientos de la dirección más a menudo y aplicar una capa de grasa un poco más generosas. Del mismo modo, si tienes un eje de pedalier tipo BB30, Press-fit o similar (cualquiera que no sea roscado) es más fácil que también los rodamientos se ensucien más. Tanto para la dirección como para el pedalier, existe una grasa especial que resiste más el agua y que se suele usar en embarcaciones. Una vez comprobado con el fabricante del cuadro y los rodamientos, os tipos de grasa que puedes usar, este tipo (que suele ser de color azul) protegerá mejor los rodamientos de cara al uso con agua y tierra.

4.Suspensiones y tijas telescópicas

Si montas en bici de montaña en zonas donde las temperaturas bajo cero son una norma en invierno, deberás tener especial cuidado con los elementos de suspensión y las tijas telescópicas. Las temperaturas extremas bajo cero, sobre todo a partir de -10ºC, provocan un cambio en el comportamiento del aceite, así como una compresión en juntas de goma y similar, que pueden acarrear fallos en los sistemas hidráulicos sobre todo cuando las suspensiones están muy frías y reciben impactos grandes. Es difícil poder hacer algo al respecto, pero no olvides tener las suspensiones revisadas al 100% así como los retenes engrasados y los cables que accionan los bloqueos o la tija telescópica.

5.El cableado siempre en condiciones

Los cables y fundas tanto de cambio como de freno también ven afectados su suavidad y precisión de comportamiento debido a las temperaturas y al agua que se introduce dentro de las mismas. De igual modo que os comentábamos que las transmisiones en invierno se tienen que limpiar y engrasar más a menudo, los cables y fundas también. Una buena opción es que al llegar el invierno, instales cables de cambio y freno y fundas nuevas. Esto va a ayudar a que funcionen mejor y a que no haya tanta fricción. Si eres uno de los afortunados que usas un grupo UNO de ROTOR, no tendrás este tipo de problemas, ya que es un sistema que prescinde del cableado convencional y la suavidad y precisión son siempre las mismas independientemente de las condiciones climatológicas.

6.Los pedales y las calas

La unión de las calas y los pedales es un punto fundamental a cuidar en invierno, para que tanto el enganche como el desenganche sean siempre buenos. En los pedales de carretera, bastará con secar los pedales y las calas después de cada salida y aplicar unas gotas de aceite en el mecanismo de los pedales. En el caso de montaña el tema es más delicado, porque es habitual que se acumule tierra y barro tanto en las calas como en los pedales, por lo que es muy recomendable limpiar bien ambos después de cada salida y engrasar notablemente el mecanismo de anclaje de las calas en los pedales. Esto te va a facilitar tanto la entrada como la salida de la cala independientemente de las condiciones en las que pedalees.

7.Protege el cuadro y mantenlo limpio

Para que el cuadro se mantenga siempre en buenas condiciones independientemente de la lluvia o el barro, puedes usar un tipo de spray que tiene una base oleica con más contenido de aceite que hace que ni el agua ni la suciedad se adhieran al cuadro y la transmisión, manteniéndolas en mejores condiciones durante la salida. Esto ayudará a que la transmisión funcione mejor y que otros elementos móviles de la bici no se vean afectados tanto por el agua o por las acumulaciones de barro. Cuanta menos suciedad de acumule, menor riesgo de acumulación de agua, así como posibilidad de corrosión y de oxidación de tornillos y otros elementos. Además te será mucho más rápido limpiar la bici y volver a engrasar para el día siguiente. Otra de las formas de proteger el cuadro y el resto de componentes sobre todo en modelos de carretera, es el uso de guardabarros en invierno. Y hablamos de guardabarros completos. Una protección total del agua, te evitará además de mojarte que el agua no llegue tanto a algunos de los elementos móviles de nuestra bici. Hay multitud de modelos en el mercado dependiendo del tipo de cuadro y horquilla que se instalan sin problema y harán tus salidas mucho más placenteras.

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