A la hora de ganar en velocidad no todo pasa por tener los mejores componentes para bicicletas. En esta entrada vamos a darte algunos trucos para que puedas mejorar rapidez y hacer tu bici más liviana con coste 0.

Limpiar después de entrenar

Recuerda que la suciedad puede incrustarse en la cadena de la bici, la transmisión y los cables. Todo esto perjudica enormemente el ajuste de nuestros componentes y pueden suponer un desgaste más rápido de nuestros componentes.

Dedicar unos minutos a esta limpieza después de cada salida es un elemento básico que tenemos que realizar para el correcto mantenimiento de nuestra bicicleta.

Revisa y ajusta los frenos

Cuanto menor fricción generen los frenos, mayor velocidad podremos alcanzar. Es posible que por culpa de un mal ajuste de nuestro freno, la zapata o pastilla esté rozando contra la llanta o el disco.

Pero no solo eso, si no tenemos los frenos correctamente podemos perder confianza, algo que hará que en tramos más complicados reduzcamos la velocidad media o entremos en curvas más despacio de lo que lo haríamos con un buen ajuste.

Presión de los neumáticos

Con una presión demasiado baja de los neumáticos perderemos velocidad y tendremos más posibilidades de pinchar, pero, con presión alta podremos encontrarnos con pequeños saltos y falta de tracción, con la consiguiente pérdida de control.

Por supuesto, a la hora de medir la presión de los neumáticos hay varios factores a tener en cuenta. Esta presión dependerá de si practicas alguna de las disciplinas de MTB o, por el contrario, vas por carretera, también el modelo de los neumáticos, tipo de terreno… todo influye en la presión idónea. Lo mejor que puedes hacer para dar con la presión correcta es llevar un registro de esta cada vez que hagas una ruta y ver con cual obtienes mejores resultados. También puedes encontrar diferentes tablas por fabricante que te ayudarán a medir la presión. Te en cuenta que la presión máxima de una rueda no se corresponde con la presión ideal.

Buena lubricación

Uno de los elementos indispensables para tener buen rendimiento es mantener la cadena limpia y lubricada. Para ello, solo tienes que ir añadiéndole aceite mientras giras las bielas para, a continuación, retirar el sobrante.

Una vez estés seguro de que tu cadena está perfecta revisa que todos los elementos de fricción de la bici están también bien lubricados. Revisa el pedalier, la dirección o los BUJES de las ruedas.

Altura del sillín

Aunque parece una obviedad hemos de comprobar que tenemos el sillín a la altura correcta, ni muy alto ni demasiado bajo. Podemos llevar unos increíbles platos ovalados con un OCP correcto y acabar no prestando atención a la altura de sillín.

No solo perderemos velocidad, sino que tendremos más posibilidades de sufrir algún tipo de lesión. Generalmente, para medir la altura del sillín multiplicamos la longitud de nuestra pierna por 1.07 (mujeres) o 1.09 (hombre). El resultado será la medida que deberemos tener desde el eje del pedalier cuando las bielas estén lo más alejadas que sea posible.

Revisa los cambios

Si detectamos ruido o nos cuesta trabajo cambiar de velocidad es momento de revisar y ajustar los cambios. No hay peor experiencia que cambios que salten continuamente o platos que no entran en situaciones complicadas.

Ajusta la tensión del pedal

Para evitar sustos o caídas en parado es básico que ajustemos la dureza de la cala de nuestros pedales automáticos.

Mejora la aerodinámica

Un elemento que a muchos ciclistas noveles se les pasa por alto es el cuidado de la aerodinámica para ganar en velocidad. Un mono de una pieza, bidón, zapatillas o cascos aerodinámicos pueden ayudarte a arañar algo de eficiencia en ruta.

Otra cosa que podemos hacer para mejorar la aerodinámica es bajar la parte delantera de la bici. Eso sí, es algo que tenemos que hacer poco a poco para evitar posibles lesiones por el cambio que hacemos en nuestra posición en la bici. Para bajar la parte delantera solo tendremos que quitar la horquilla y sacar alguno de los espaciadores. 

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