El invierno. Esa época del año en la que depende de dónde vivas puede ser un periodo demasiado largo donde se cuenten las ocasiones para montar en bici. Además, el agua, la sal, el barro y hasta la nieve, son elementos que van a hacer que nuestra transmisión sufra más de la cuenta. Te contamos los mejores consejos para evitar que una de las partes más importantes de tu bici, sufra más de lo que debe.

La transmisión de tu bici tiene elementos que sufren el invierno directamente como la cadena, el casete y el cambio trasero y otros como los pulsadores, que si bien pueden ver afectados un poco su comportamiento, no suelen dar problemas grandes. El eje de pedalier por su parte, también puede sufrir las condiciones invernales al acumular más agua y barro de lo normal. También depende del tipo de transmisión que uses puedes estar más afectado por las bajas temperaturas que otros sistemas. Las convencionales de cable suelen verse afectadas porque las fundas de los cables acumulan agua en su interior y de no estar bien lubricadas pueden oxidarse, haciendo que los cambios pierdan mucha precisión. Además, ese óxido puede llegar a elementos como la cadena o el casete, así como los platos si no los limpias y engrasas a menudo. Hoy en día casi todos los modelos que usan el tiro de cable para accionar los cambios, tienen un guiado completo con funda por dentro del cuadro, lo que ayuda a que el agua, el barro y el polvo no entre en las fundas tan directamente. Otros sistemas como los Wireless que carecen de cables o los sistemas electrónicos con cable no mecánico, no tienen ese problema en invierno. Además, las transmisiones completas de ROTOR 1×13 Road y ROTOR1x13 Mountain, al no tener cables que accionen los cambios, sino un fluido hidráulico que no sufre variaciones en condiciones climatológicas adversas, no se ven afectados en su funcionamiento cuando llega el invierno.

El frío es especialmente agresivo con todos los elementos de las transmisiones. En ROTOR siempre os recomendamos limpiar la transmisión al completo después de cada salida (casete, cadena, cambio y plato/os) pero en invierno esto debe de hacerse con más cuidado y frecuencia, sobre todo si llueve mucho o si sales con zonas con mucho barro. Además de usar un buen desengrasante y un cepillo para eliminar las partículas de tierra que se quedan en todos los rincones de la transmisión, es importante que el aceite que uses para la cadena y otros elementos móviles sea de una densidad mayor que aguante más tiempo. Estos aceites ayudan a que el mismo se mantenga durante más tiempo aunque haya mucha lluvia o barro. Independientemente del aceite que uses, deberás de limpiar mejor y más a menudo la transmisión y aplicar más aceite sobre todo en la cadena, del que aplicas habitualmente en otras estaciones del año. 

Del mismo modo, si tienes un eje de pedalier tipo BB30, Press-fit o similar (cualquiera que no sea roscado) es más fácil que también los rodamientos se ensucien más. Tanto para la dirección como para el pedalier, existe una grasa especial que resiste más el agua y que se suele usar en embarcaciones. Una vez comprobado con el fabricante del cuadro y los rodamientos, os tipos de grasa que puedes usar, este tipo (que suele ser de color azul) protegerá mejor los rodamientos de cara al uso con agua y tierra. 

Los cables y fundas tanto de cambio como de freno también ven afectados su suavidad y precisión de comportamiento debido a las temperaturas y al agua que se introduce dentro de las mismas. De igual modo que os comentábamos que las transmisiones en invierno se tienen que limpiar y engrasar más a menudo, los cables y fundas también. Una buena opción es que al llegar el invierno, instales cables de cambio y freno y fundas nuevas. Esto va a ayudar a que funcionen mejor y a que no haya tanta fricción. Como comentábamos antes, si eres uno de los afortunados que usas un Grupo 1×13 de ROTOR, no tendrás este tipo de problemas, ya que es un sistema que prescinde del cableado convencional y la suavidad y precisión son siempre las mismas independientemente de las condiciones climatológicas.

Otro aspecto muy importante que debe mantenerse en perfectas condiciones en invierno son los bujes, sobre todo el trasero. Los bujes de alta calidad como los modelos RVolver de ROTOR cuentan con rodamientos sellados que evitan la entrada de agua y polvo, pero requieren una limpieza y engrase más habitual en invierno, para que no se dañen los propios rodamientos por la entrada de partículas como la tierra y el barro. Además, el núcleo del buje trasero en la mayoría de marcas, contienen los trinquetes que accionan la pedalada y normalmente la grasa que hace que funcionen a la perfección puede quedarse más sólida de lo normal e impedir que estos rindan correctamente. En el caso de los bujes RVolver de ROTOR el sistema de embrague tiene un mantenimiento mucho menor, así como el desmontaje para poder limpiar y engrasar todos los elementos.

En líneas generales lo que cambia principalmente del mantenimiento de una transmisión en verano a hacerlo en invierno son dos puntos; por un lado los tipos de aceite que se utilizan. En invierno necesitas un aceite más viscoso para la cadena con el fin de que dure más en condiciones de agua y frío. Y por otro lado, necesitas que la limpieza y engrase de todas las partes que forman la transmisión se haga más a menudo, para que no se acelere el desgaste de todos los componentes de la misma.

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