Hacer una gran carrera no es solo cuestión de tu preparación física, también es necesario que dispongas de una mente sana y que trabaje bien. Estudios recientes afirman que un 80% del éxito deportivo se debe a factores físicos como la condición física y la destreza y un 20% a factores psicológicos.

Lee estos consejos acerca de lo que puedes hacer para mejorar tu rendimiento con ayuda de la psicología.

Sienta una buena base de apoyo

Los mejores corredores tienen una gran base de apoyo. Piensa en tus padres, seres queridos, entrenadores, amigos, profesores y compañeros. Un buen grupo de apoyo siempre te respaldará – tanto si lo estás haciendo bien como si estás pasando por dificultades. Ellos estarán ahí, independientemente de si las cosas van bien o mal.

Tomemos el ejemplo de unos padres que te apoyan: tu madre o tu padre te van a querer del mismo modo, tanto si ganas una medalla de oro en los Juegos Olímpicos como si quedas el último en una carrera por el campeonato. Sí, lo celebrarán contigo cuando estés en el podio, pero también cuidarán de ti cuando enfermes, te lesiones o te sientas deprimido. Y ese apoyo constante e incondicional es muy importante, porque ellos compartirán contigo los momentos más difíciles y celebrarán tus mejores victorias.

Ponte objetivos

Si realmente quieres lograr algo, ponte un meta. Ponla por escrito y sé claro. Hazte un planning para llegar a ella y márcate pequeñas metas a corto plazo que sean asequibles. No hay nada mejor que tener un objetivo claro que te dé la motivación necesaria para hacerlo.

Por ejemplo, digamos que te pasas todo el invierno entrenando, mientras hace frío, hay poca luz y llueve. Fíjate una meta para primavera o para un evento que haya a principios de verano y, a continuación, prepárate para ello. Si tienes un propósito, será más fácil ir al gimnasio o salir a pedalear.

Visualiza tu éxito

Los mejores profesionales no esperan hasta el día de la carrera para mentalizarse de su llegada al podio. Pasan meses, semanas y días preparándose, visualizándose a sí mismos logrando su objetivo. Se preparan mentalmente para lo que pensarán y sentirán, y del mismo modo, imaginan lo que harán el gran día.

Por ejemplo, supón que estás entrenando para una carrera de 20 kilómetros. Olvídate del tiempo mientras corres, cierra los ojos y piensa en lo que experimentarás el día de la carrera. Imagínate lo que vas a hacer antes, durante y después de la competición. ¿Qué vas a desayunar? ¿Qué te pondrás? ¿Cómo vas a calentar? ¿En qué pensarás y cómo te sentirás durante la carrera? ¿Qué experimentarás después, en el podio? Imagínate a ti mismo preparándote a conciencia, superando todas las dificultades que se te presenten a lo largo de la carrera y, por último, llegando al podio.

Afianza tu autoconfianza

Cree en ti mismo y en lo que eres capaz de hacer con una bicicleta. La confianza aumenta de forma inevitable cuando trabajas en los puntos que hemos mencionado anteriormente. Si tienes el apoyo ciertas personas, te has establecido unos objetivos asequibles, has entrenado acorde con ellos y te ves alcanzando dichas metas en un futuro, te encontrarás mucho mejor contigo mismo y serás capaz de alcanzar, con mayor probabilidad, todas tus metas.