Puede que estés estrenando bici o puede que hayas cambiado de pastillas de freno, de discos o de ambos. Si es así, en ROTOR queremos darte unos consejos básicos para que tu frenada tenga la máxima potencia y rendimiento desde el primer momento

La primera frenada es quizá la más importante de todas. Estrenar unos frenos de disco, significa que debes de seguir unos sencillos pasos, para que los frenos comiencen a actuar con la máxima precisión desde el primer momento. Siguiendo estos pasos, independientemente del tipo de frenos de disco que tengas o marca que utilices (incluidos los frenos ROTOR desarrollados junto con Magura), puedes evitar problemas futuros en la frenada y qué desde el primer momento, tengas la máxima potencia.

1.Una vez comprobado que la pinza de freno está apretada, las pastillas no rozan el disco y el disco no está doblado y por consiguiente tocando las pastillas en algún momento, deberás de subirte a la bici en una zona llana y si es posible en una zona limpia de asfalto o similar y pedaleando a una velocidad constante, deberás de ir pulsando los frenos progresivamente hasta que se pare la bici sin hacer una presión de golpe sobre los mismos. Este proceso lo puedes repetir unas 10 veces por freno (10 veces el delantero y 10 veces el trasero). Tomas un poco de velocidad y accionas el freno poco a poco hasta que se pare la bici. De este modo conseguirás que las pastillas de adapten al disco, y que haya un primer desgaste tanto de la superficie de las pastillas, como del disco, para que la frenada empiece a mejorar. Si no haces este proceso y empiezas a montar en bici, en la primera frenada fuerte que tengas, verás como los frenos carecen de la potencia necesaria pudiendo ocasionarte una caída o accidente.

2.Aún habiendo realizado este proceso, puede que la frenada tarde un tiempo en llegar a su máxima potencia, con lo que te recomendamos que frenes progresivamente durante la primera salida y no de golpe. Frenar de golpe con unos frenos nuevos, además de no ofrecerte la potencia necesaria, pueden hacer que las pastillas se queden marcadas o con algún desgaste desigual.

3.Una vez que compruebes que los frenos funcionan correctamente y te dan la potencia necesaria (a veces puedes necesitar una sola salida o a veces algo más dependiendo del tipo de pastillas que uses) puedes regular el alcance de la maneta de freno y si los frenos tienen esa opción, el punto de contacto de las pastillas de freno.

Estos consejos además son totalmente válidos, cuando cambies de pastillas de freno, cambies los discos por desgaste o ambos a la vez. Si cambias de pastillas de freno, no olvides antes de insertar las nuevas pastillas en la pinza, que debes de empujar los pistones a su posición original con la herramienta adecuada (si usas un destornillador o similar puedes dañar los pistones), y una vez instaladas las pastillas nuevas, accionar la maneta de freno varias veces, para que las pastillas lleguen al punto de presión adecuado. Una vez hecho esto y después de comprobar que las pastillas no rozan el disco, puedes hacer el proceso de frenada progresiva como te hemos comentado.

Además, es importante que cuando instales pastillas nuevas, también limpies la superficie del disco. En el mercado tienes disponibles muchos limpiadores de discos y es algo muy importante ya que evitas que las pastillas nuevas absorban partículas sucias del disco. Siempre que limpies el disco, comprueba que el ancho el mismo está dentro de los valores recomendados por el fabricante, ya que los discos se desgastan más lentos que las pastillas, pero superar ese desgaste recomendado, puede hacer que fallen en la frenada o incluso se rompan.

Lo mismo para las pastillas de freno. Comprobar de vez en cuando el desgaste de las mismas y reemplázalas cuando veas que están cerca de llegar al soporte de la pastilla. Frenar con el soporte metálico de la pastilla afectaría la frenada totalmente además de gastar, y hasta romper el disco y ocasionar un accidente o caída.

Por último, si has seguido todos los pasos y aún así la frenada tiene la máxima potencia o notas que la maneta tiene mucho recorrido o se endurece al frenar, puede que tengas que sangrar el sistema por si hay alguna burbuja de aire en el interior. Del mismo modo, la frenada no puede ser 100% satisfactoria si el aceite del circuito está muy degradado y hace mucho tiempo que no lo cambias. No dudes en acudir a un mecánico profesional, sino consigues que tu frenada funcione a la perfección.