¿Más es mejor? No siempre. Con la tecnología actual no sería ningún problema hacer cuadros o componentes más rígidos e incluso más ligeros que los actuales. Pero ¿qué pasa si demasiada rigidez en los componentes compromete el rendimiento global de la bici? Te explicamos porque todo tiene un límite a la hora de elegir la rigidez más apropiada para cada componente de la bici y porque la rigidez importa si queremos sacar el máximo de nuestra bicicleta. 

Si hablaras con cualquier fabricante de cuadros o componentes te diría que demasiada rigidez es en muchas ocasiones negativa. También te dirían que podrían fabricar si quisieran unos componentes tan rígidos en donde la flexión del material fuera casi inexistente. Te dirían también que los podrían hacer incluso bastante ligeros. El tema es que por suerte hace tiempo que los ingenieros que diseñan los componentes y cuadros que usamos, tienen en cuenta que cuando aplicamos una presión o una fuerza sobre alguno de los componentes de nuestra bici, debe de existir cierta flexión para que la transmisión de energía sea la adecuada. Hay energía que se transmite, energía que se devuelve y energía que se pierde y todas tienen su papel determinante.

EL CARBONO Y SUS CAPACIDADES

Aunque no todos los fabricantes utilizan el carbono para sus componentes, sin duda el carbono es el material con el que más se puede ‘jugar’ a la hora de delimitar la rigidez de un componente. La calidad de las fibras, el número de capas, la disposición de las mismas, la cantidad de resina aplicada y las técnicas de manufactura son tan variadas que permiten al fabricante lograr el compromiso que buscan cuando diseñan un componente. Un manillar por ejemplo debe de ser rígido para que cuando lo agarramos en un sprint no flexe demasiado. A la vez,s debe de poder mitigar y absorber los impactos de la carretera cuando rodamos por zonas en mal estado para que no se transmita todo a nuestras manos y brazos. Esto es algo que tiene vital importancia por ejemplo en el diseño de un cuadro en el triangulo trasero. El fin es lograr que las vainas transmitan al máximo la energía desde el pedalier a la rueda trasera, pero a la vez estas junto con los tirantes deben de flexar lo justo para absorber las irregularidades del terreno y hacer la bici más confortable.

Algo muy importante de todo este tema es la propia definición de rigidez. Digamos que la rigidez es la resistencia a la deformación elástica. Y esa elasticidad es la capacidad del material para deformarse cuando recibe una fuerza y volver a la forma original cuando esa fuerza cesa. Por otro lado hay que tener en cuenta que el aluminio a la hora de fabricar un cuadro, independientemente del tipo que sea, solo se puede hacer más rígido haciendo el diámetro del tubo más ancho, o ensanchando el grosor de las paredes del tubo. Sin embargo en el carbono, este puede cambiar la rigidez de manera dramática dependiendo del tipo de fibras que usemos, como las coloquemos, la resina que usemos o el proceso propio de compactación y secado del carbono.

En Rotor llevamos muchos años trabajando en nuestras bielas de aluminio, que mediante el sistema TDS (Trinity Drilling System) las conseguimos hacer muy ligeras, pero para no comprometer la rigidez usamos nuestra tecnología propia ‘Twin Leg’ que permite conseguir un conjunto de bielas muy rígido equilibrando la rigidez de ambas bielas. De nada valdría fabricar un biela derecha súper rígida, si perdemos rigidez en la izquierda.

LA ELASTICIDAD ES CLAVE EN LA RIGIDEZ

La rigidez en los componentes importa. Es fundamental que los componentes como manillar, potencia, tija y bielas tengan una buena rigidez para que toda nuestra energía de la pedalada se transmita a la rueda trasera y con ello se transmita al asfalto. En cada pedalada perdemos energía y si los componentes fueran demasiado flexibles, llegaría muy poca energía final, perdiendo vatios muy valiosos. Por eso los pedales automáticos llegaron para transmitir toda la potencia a las bielas, junto con las suelas extra rígidas del calzado de carretera. Y de este modo, las bielas también tienen que poder transmitir toda esa potencia hasta el eje de pedalier, a los platos, cadena y buje y rueda trasera. En otros componentes como el manillar y potencia, se busca un equilibrio entre rigidez y elasticidad para tener cierto confort y algo de absorción de irregularidades. Los profesionales por ejemplo buscan rigidez en detrimento de la elasticidad y confort. Ellos prefieren unas bielas, o un manillar o una potencia súper rígidos, aunque después los impactos de los baches de la carretera sean mucho más notables.

Por otro lado, un usuario que busca confort, debe de encontrar los componentes con un mayor enfoque en la absorción de impactos y un nivel de rigidez óptimo. Por eso las gamas profesionales están enfocadas en el rendimiento y no en el confort, ya que se busca aprovechar toda la energía posible que se genera y perder la menos posible.

Evidentemente hay muchos factores que influyen en la rigidez de los componentes. Esto no es solo un tema de aluminio, carbono y tipo de carbono utilizado. Las tallas y las longitudes son fundamentales para que la rigidez tenga los parámetros deseados. No es lo mismo la rigidez de unas bielas cortas que unas largas de 180mm, o un manillar de 420mm, frente a uno de 460mm o una tija que sale demasiado del cuadro, o una potencia de 130mm, o un cuadro pequeño y compacto, frente a uno muy grande… La clave está en buscar el equilibrio entre rigidez, elasticidad y ligereza en función de las necesidades de cada ciclista.