Los ciclistas prestan bastante atención a distintos números a la hora de evaluar en tiempo real su rendimiento. Entre ellos se encuentran la distancia de pedaleo, la velocidad, la frecuencia cardíaca y la potencia de salida. Otro parámetro, que con frecuencia parece un misterio para los ciclistas principiantes, es la cadencia de pedaleo.

¿Qué es la cadencia?

La cadencia se define como el número de revoluciones por minuto (rpm) de la biela. Las cadencias típicas de pedaleo para ciclistas entrenados oscilan entre las 85 y las 100 rpm. Para los corredores inexpertos es más frecuente pedalear a una cadencia menor, por ejemplo entre las 60 y las 70 rpm.

¿Cómo calcular mi cadencia?

Muchos ciclocomputadores para bicicletas llevan incorporados una serie de sensores que contabilizan el número de veces que la biela gira y muestran la cadencia del corredor. Dichos sensores normalmente se encuentran montados en las bielas.

No obstante, si tu bicicleta no dispone de ordenador, puedes calcular de manera rápida tu cadencia. Tan solo coge un intervalo, por ejemplo de unos 30 segundos, y cuenta el número de veces que durante ese tiempo tus piernas dan una vuelta completa. Para calcular tu cadencia dobla dicho número.

¿Por qué es importante la cadencia?

La potencia es la resultante de la fuerza aplicada en los pedales y la cadencia. Por ello, para aumentar la potencia puedes aplicar más fuerza en los pedales, pedalear más rápido o hacer ambas cosas a la vez. Esto significa que también es posible producir la misma cantidad de potencia a diferentes cadencias, solo tienes que aplicar distintas cantidades de fuerza. Por ejemplo, puedes generar una cantidad determinada de potencia pedaleando más despacio con una marcha larga o pedaleando más rápido con una marcha corta.

Cuando pedaleas rápido con una marcha corta, tiendes a necesitar menos fuerza de modo que contraes más despacio las fibras musculares. No obstante, el caso contrario también es verdad: cuando pedaleas más despacio con una marcha larga, necesitas más fuerza de modo que contraes más rápido las fibras musculares. En general, pedalear a cadencias bajas requiere un mayor esfuerzo de tus músculos, mientras que pedalear a cadencias más altas requiere un mayor esfuerzo por parte de tu sistema cardiovascular.

Cada ciclista goza de distintos puntos fuertes y débiles; por ello, algunos prefieren cadencias más altas, mientras que otros optan por cadencias más bajas.

Pedalling Cadence

 

Un poco de historia

A finales de los años 90, cuando Lance Armstrong se hizo famoso por ganar el Tour de Francia pedaleando a una cadencia claramente mayor que la de la mayoría de sus compañeros de pelotón, muchos ciclistas comenzaron a prestar más atención a la cadencia.

Los ciclistas profesionales como Armstrong pensaban que pedalear a cadencias de  100-110 rpm era más útil y eficaz para la recuperación muscular y la resistencia, así como para suavizar los posibles puntos muertos del pedal.

No obstante, no todos los profesionales se decantan por pedalear a cadencias muy altas. Otro ganador del Tour de Francia, Jan Ullrich, fue famoso por pedalear a una cadencia ligeramente baja, de un rango entre las 80-90 rpm. Ullrich combinaba los cambios de marchas con el pedaleo lento cuando corría codo con codo con Armstrong.

La aparición de mecanismos de transmisión y de combinaciones de marchas de mayor alcance durante las últimas dos décadas, ha permitido que en la actualidad los ciclistas puedan escoger la marcha que les deje pedalear a la cadencia que ellos deseen, sin importar si están pedaleando a una velocidad relativamente baja o alta.